Entrevista a Natalia Caramelo: "En mi trabajo, solo veo arte"

 

¿Cómo es tu vida siendo modelo?

Una verdadera locura. Aparte de dedicarme al posado, también soy bailarina, lo que se traduce en una vida pegada a una agenda, y constantes viajes. Por una parte es un privilegio, puesto que me ayuda a conocer lugares que probablemente nunca hubiera podido visitar, o estar en muchos más de los que hubiese imaginado con el tipo de vida que llevaba antes de comenzar con esto en serio.

Pero, por otra parte, es muy difícil mantener una rutina. La vida personal se hace algo complicada, puesto que mucho trabajo se traduce en poco tiempo para la gente que quieres, y te pierdes acontecimientos importantes: comidas familiares, o simplemente quedar para tomar un café con un amigo, se vuelven extremadamente complicados de llevar a cabo… Tengo pareja desde hace cuatro años, y aunque nos vemos todos los meses, es muy duro, porque pese a que es la persona que más me apoya en todo esto, y al que no solo quiero, sino que admiro, también se vuelve difícil avanzar en una relación cuando no estás más de dos semanas estable en el mismo sitio.

Pese a lo que muchos creen, en esta profesión hay que ser muy disciplinado y organizado. Sacrificar muchas cosas. Estar en constante reciclaje, lo que se traduce en aprender cosas nuevas, no sólo dentro de las disciplinas en las que trabajo, sino en tema de idiomas, por ejemplo. Saliendo fuera me he dado cuenta del mal nivel de inglés que tengo (pese a haber estudiado en la EODI) y lo necesario que es para poder seguir creciendo. Tienes que aprender cómo moverte dentro del sector, pequeños trucos para mantenerte al 100%… Aparte, por supuesto, del ejercicio físico y una alimentación variada y lo más sana posible, aunque me encanta comer, y me permito demasiados caprichos, jajajaja…

¿Crees que una modelo es mucho más que un cuerpo?

La duda creo que nos debería ofender no sólo a todas las modelos, sino a todas las mujeres en general. Por supuesto, ¡una modelo es mucho más que un cuerpo! Como dije antes, ganarse un sueldo con esto no es nada fácil, y menos a día de hoy. Ser bonita no basta. Además de que hay muchos estándares de belleza actualmente, hay que trabajar muy duro. Estoy harta de que la gente nos cosifique y no vea más allá. Creo que parte de este estereotipo se debe a la forma en la que la industria de la moda, en un primer momento, intentó usar a la mujer para vender sus productos.

Ahora, en la actualidad, en la que el empoderamiento de la mujer, la lucha por la igualdad y por nuestras libertades es más notoria que nunca, la moda (como otros sectores, por supuesto) tiene que luchar contra ese estereotipo de “modelo sinónimo de cabeza hueca, un mero cuerpo, un objeto, un producto” y adaptarse al tipo de mujeres actuales, ya que esas mismas son a las que van destinados esos productos que intentan vender. Hay que mostrar la moda como sinónimo de belleza, de bienestar, de SALUD.

Tratar a las modelos como un objeto, como cuerpos sin más, es producto de una sociedad machista. El machismo es un problema social que nos concierne a todos y al que debemos combatir entre todos.

¿Has tenido alguna anécdota mala en los años que llevas como modelo?

La verdad que soy una persona que vive y se queda con lo positivo, y lo malo pasa a ser secundario: una anécdota que contar y una lección de la que aprender. Pero la peor anécdota que se me ocurre, y más después de la anterior pregunta, es algo con lo que tengo que lidiar día tras día. Las modelos, y aquí también hablo por mis otras compañeras, las bailarinas, nos solemos caracterizar por ser mujeres independientes, luchadoras y que desempeñan un trabajo que les gusta y que les llena, y eso está por encima de “la aceptación social”.

¿A qué me refiero con esto? La gente nos suele prejuzgar por nuestra profesión. A menudo somos víctimas del machismo, y no sólo por parte de los hombres, algunas mujeres desprecian nuestro trabajo y usan palabras como “putas” o “zorras” para desprestigiar lo que hacemos y denigrarnos como mujeres. O comentarios del tipo “fijo que son chicas fáciles”, “así nunca encontrarán marido”, “ningún hombre decente estaría con una así” o “éstas están buscando, que les den lo que están buscando” (refiriéndose a que buscamos sexo). Éstos son comentarios reales, que aunque a simple vista parecen banales, promueven, aunque sea de forma inconsciente, un pensamiento machista.

¿Crees que tu profesión contribuye al machismo e incita a tratar a la mujer como un objeto?

Muchas personas intentan tachar nuestro trabajo como machista. Creen que estamos denigrando a la mujer y contribuyendo a su cosificación. Soy una mujer feminista que lucha por ser tratada igual que mis compañeros, los que, aparte de cobrar más, no suelen tener ningún estigma social. Yo esto lo hago por beneficios económicos, está claro, pero yo no me vendo por dinero, no soy un producto, no soy un objeto que se pueda comprar, vender o regalar… Es decir, si un trabajo me llena por dentro, y también los bolsillos, está claro que lo hago y me entrego en cuerpo y alma en ese proyecto. Pero si va en contra de mis principios, de mis valores como mujer que soy, me da igual la cantidad que me pongan delante.

Si este trabajo fuese machista, no lo haría, pero estamos hablando de fotografía y baile, yo ahí veo arte. Buscamos crear y transmitir, no degradarnos. Dedicarme a esto, me ha dado más confianza y seguridad en mí misma y, al contrario de lo que la gente piensa, me ha ayudado a aceptarme más (aunque eso no quita que haya cosas que intente mejorar). También me ha ayudado a valorarme más, me ha dado las fuerzas para vivir la vida que quiero y dedicarme a algo que me apasiona sin que la opinión de la gente me afecte.

Y ya que yo soy prejuzgada sin motivos, este trabajo me ha enseñado a no poner etiquetas a nadie.

Fusión Moda